Comiste cuento
“¡Tanta es la ceguera de los hombres, que hasta de su misma ceguera se glorían!”
San Agustín, Confesiones. Libro III, capítulo 3.
El caso es grave y de pronóstico reservado.
Si le confías lo que más quieres a un mercenario...
Si unes tu nombre a los que apoyan el exterminio...
Si toleras y alientas al que se vanagloria de crueldad...
Si te gustan las lágrimas y el dolor...
Si te avergüenzas de no ser desvergonzado...
Si chapoteas triunfal y soberbio en la podredumbre...
Si piensas que el pobre es pobre porque quiere…
Si admiras al rico por su astucia y su inteligencia…
Si ignoras que la pobreza excesiva es el efecto de la riqueza excesiva…
Si crees que la trampa y la viveza son mejores que la inocencia…
(inocente, según la etimología, significa: “el que no daña”)
Si crees que ser víctima es una vergonzosa debilidad…
Si tu autoestima depende de las marcas de lo que consumes o tu valía depende de la aprobación de un grupo…
Si justificas abusos con abusos del pasado…
Si eres mujer y das poder al misógino…
Si eres hombre y toleras los abusos contra las mujeres…
Si ignoras que los “grandes hombres” y los líderes poderosos solo prosperan cuando las mayorías se sienten menos que hombres…
Si crees que tu región o tu país son superiores a los demás…
Si crees que solo ama a su patria quien piensa como tú…
Si crees que el cristianismo es una excusa para discriminar y perseguir al desterrado y al abusado, y para negarte a la compasión…
Si crees que el cielo se obtiene enriqueciendo al pastor para acallar tu conciencia...
Si crees que tener ingresos apenas por encima del salario mínimo te hace rico y formar parte de la “gente de bien”, y que las hordas de los pobres tienen la intención de despojarte…
Si crees que el pobre es el que te roba…
Si eres instrumento para que la avaricia saquee y destruya los recursos naturales…
Si palabras como comunismo o socialismo te producen horror, pero no entiendes ni te inmutas con la palabra plutocracia…
Si crees que hay personas que valen más por su cuna o por su color de piel, por su educación o por su lugar en la sociedad…
Si usas las palabras “indio” o “negro” como insultos…
Si gritas o insultas, en lugar de dialogar…
Si crees que los que se erigen como enemigos de la izquierda están pensando en actuar a tu favor…
Si ignoras que la izquierda en Europa es la base de las sociedades más justas…
Si ignoras que el comunismo nunca ha existido y que el capitalismo salvaje está vivito y prosperando…
Si rechazas al guerrillero pero toleras al paramilitar…
Si apoyas al que te dice que la ética es innecesaria…
Si crees que el que dejó las armas es peor que el que hace arengas para tomarlas…
Si crees que el borracho es peor que el asesino…
Si confundes tener ego y tener carácter…
Si crees que comer “sano” te hace mejor persona…
Si apoyas a quien apoyan los criminales…
Si juzgas a las personas por sus rasgos, sus modales o su apariencia…
Si crees que la educación que recibiste te enseñó a pensar…
Sí crees que el crimen se combate construyendo cárceles y no cambiando estructuras sociales injustas…
Si crees que la “limpieza social” es higiénica y necesaria…
Si crees y repites todo lo que dicen los medios patrocinados por los grupos económicos que explotan y se benefician de las mayorías…
Si eres incapaz de reconocerte como oprimido o abusado….
Si piensas que la adhesión fanática a un grupo que dice poseer la verdad borra tu condición de víctima…
Si corres hacia el abismo y das poder al que le importas un comino y piensa destruirte si le estorbas…
… comiste cuento, estás atosigado y es probable que la vida no te alcance para desintoxicarte.
Pues el primer paso para liberarse de esos vapores nauseabundos es aceptar que uno ha comido cuento, y muy pocos son capaces de admitirlo.

